domingo, 1 de marzo de 2015

ALARMANTE VATICINIO

Hoy primero de marzo de 2015 se escribe la página más negra de la historia argentina. A poco más de un mes del fallecimiento del fiscal Alberto Nisman, en medio del incendio más grande de bosques en Chubut, con el fuego llegando a Bariloche, con la trágica inundación en la provincia de Córdoba, con la nefasta presencia del vicepresidente prontuariado Bodou como representante de nuestro gobierno en la transmisión del mando en Uruguay, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner llegó al Congeso Nacional para inaugurar la última apertura de sesiones de su mandato bailando alegremente ante sus militantes en la plaza Congreso. Espectáculo insólito y desafortunado, igualado al del emperador Nerón tocando la lira mientras se incendiaba Roma
El 4 de febrero de 2014 escribíamos como un alarmante vaticinio un artículo precursor, que decía:
" En el año 67 DC el tirano Emperador Nerón incendiaba Roma, una de las más terribles tragedias de la Roma Imperial, ya que la ciudad quedó completamante destruída. Los historiadores le atribuyeron el incendio al emperador y lo mostraban cantando la lira, gozando el espectáculo de las llamas devorando la ciudad.
Aterrado porque las sospechas señalaban su culpabilidad, recurrió a la acusación de los cristianos, no por persecusión religiosa, sino porque debía encontrar un culpable de lo sucedido. El despotismo acrecentó su política cada vez más personalista y populista.
Triunfó en lides deportivas y sus coronas fueron exhibidas en Roma. Era público y notorio que les fueron adjudicadas por su condición de emperador y por el soborno a los jueces.
Sus atrocidades no tenían límite con innumerables asesinatos, entre ellos el de su madre Agripina y sus esposas. Se enamoró de efebos y llegó a casarse con uno de ellos, pese a que no se permitía el matrimonio entre hombres. con una fastuosa boda que duró varios días. Posteriormente cambió su preferencia y se casó con un plebeyo como hombre y él vestido con ropaje femenino.
El tristemente histótico incendio de Roma coincidió con la celebración de su" década" como emperador.
“En el año 2014, en un pais llamado Argentina, la Emperatriz Cristina dirige un gobierno "personalista y populista".
Los sobornos y la corrupción rigen las actividades del gobierno.
Los culpables de los desastres económicos y sociales son atribuídos a personas e instituciones ajenas al gobierno, calificadas como enemigos, destituyentes o agentes encubiertos, sea éstos comerciantes, industriales, periodistas, políticos, religiosos o maquiavelos(Discépolo).
Los matrimonio del mismo sexo son permitidos (y estimulados). Ya se han celebrado varios de ellos y se esperan bodas suntuosas de reconocidos jueces, ignoramos si con ropaje apropiado como en la antigüedad.
Los asesinatos son moneda corriente, con variantes patricidas, filicidas, feminicidas, uxoricidas, etc.
Los circos romanos abundan en la Rosada, en Plaza de Mayo, con activa participación de la primera magistrada del país, cultora del bombo, la cumbia, el himno bailado y vapuleado, además de bailes africanos tipo comparsa con meneo de caderas.
Los economistas, intelectuales, filósofos y pocos periodistas, vaticinan el desmoronamiento del país; como dijimos van a ser culpadas las corpo mediáticas, medias y sin medios, medianas y miedosas los grupúsculos, a veces sin grupus, los espías y agentes encubiertos, que son todos los que piensan al "reves" (del gobierno), los taxistas chimenteros, los ingratos jubilados y todos los países del mundo capitalista e imperialista que están confabulando nuestra destrucción.
Nos acerca a la similitud histórica el hecho de el gobierno está festejando la "década perdida" y que informaciones del más allá nos dicen que el General Juan Domingo Perón está afinando una lira. ¿Será que nos hallamos en los umbrales de un destructor incendio?”
Luego de un año interminable, los sucesos se acercan ominosos a mi vaticinio ¿Se incendia la república? La injustificada alegría circense de nuestra Presidente al comienzo del acto histórico de apertura de sesiones, fue rematada por otra acción producto de su ofuscación por el odio, el autoritarismo y la soberbia, o mejor dicho inacción, La Presidenta olvidó abrir oficialmente las sesiones.